Esos momentos de angustia que parecen no tener fin y sientes que no tienes fuerza para continuar. Aquellos en los que sólo quieres encerrarte en una habitación, olvidarte del mundo y llorar. Los que solo te muestran pasos hacia el vacío sin ninguna seguridad de que vaya a salir bien. Los momentos de indecisión entre el sí y el no. A todos ellos, gracias por demostrarme que pase lo que pase podré y seguiré adelante.
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