¿Conocéis esa sensación en la que parece que no avanzas? Estoy segura de que sí… Es difícil ser optimista cuando tras haber acabado una etapa te das cuenta de que realmente no la has terminado. Sigues teniendo grandes pasos por delante, que más que adelante parece que son hacia atrás ya que tienes que ir repitiendo lo mismo que ya habías hecho antes. No lo empiezas de cero, es cierto, pero el ánimo no está por la labor de levantarse y darse cuenta de eso. Empiezas ese camino de repaso con energía pero a lo largo del día notas como se va a agotando la mente al igual que a un ordenador la batería. Y, cuando creías que el día estaba a punto de acabar y podrías relajarte sin tener nada más en que pensar, surge algo que hace que si te quedaba un 12% de batería, de repente, caiga en picado como si se hubiesen abierto tropecientas carpetas que te saturan y bloquean, sumándose a aquellas que se abren desde que te despiertas. Pero bueno, al final, por muy largo que nos parezca el camino, siempre se encuentra el botón de reinicio que nos permite desconectar al menos una noche y, en caso de emergencia, el botón OFF para una desconexión rápida y necesaria para estar renovado la próxima vez que tengas que pulsar ON.
No hay comentarios:
Publicar un comentario